domingo, 10 de enero de 2010

Marcapáginas



Yo tengo la teoría de que existen en esta vida dos tipos de personas: los que utilizan marcapáginas para saber por dónde se han quedado en un libro, y los que directamente doblan las esquinas de las hojas.
Yo pertenezco al segundo grupo. En mi opinión, un libro que se ha disfrutado a consciencia no puede terminar impoluto, virginal, nuevo, como si nadie lo hubiera tocado. Sería para mí el equivalente a salir de la cama peinada. Raro. Sospechoso.
Yo creo que un libro que te ha hecho disfrutar, lo mínimo que se merece es que quede constancia física en alguna de sus páginas. Yo, además, no me limito a doblarlas. Cuando el libro lo merece, realizo discretas anotaciones en los laterales, subrayo algunas palabras que me gustan o me disgustan. A veces, (pocas) frases enteras. Cuando un libro me enamora, me baño con él, como con él, leo de pie mientras llueve y estoy esperando en la calle. Por mucho cuidado que tenga, ¿cómo pretender que de eso no quede constancia alguna? Para un libro debe ser un orgullo terminar así, repleto de su propia historia y de la de su lector. Por eso me encantan los libros de segunda mano. Siempre espero encontrar una segunda historia dentro de la primera, algo de personal del primer propietario. Me encanta tener un mínimo indicio con el que ir tirando. Si la página está doblada en cierto punto, ¿por qué? ¿se aburría? ¿le llamaron por teléfono? ¿llegó al trabajo?, ¿le entró sueño?. ¿Por qué terminó el libro en un mercadillo? ¿Se murió el dueño? ¿necesitaba dinero? ¿se fue del país y tuvo que deshacerse de sus libros? Lo cierto es que casi nunca encuentro nada interesante en ninguno, pero no pierdo la esperanza.
Así que no me avergüenzo de afirmar que yo doblo las esquinas de las páginas de mis libros, aun a riesgo de que me tachéis de descuidada o de irrespetuosa o de poco delicada. Y es que soy consciente de que este hábito molesta, y mucho, a los que utilizan marcapáginas.

Si os fijáis, he iniciado este post diciendo que creo que existen dos tipos de personas. Y he dicho personas en vez de lectores porque creo que esta clasificación se puede aplicar también a otros ámbitos de la vida. Me explico: a los que pertenecen al primer grupo, nunca les salen bolas en los jerseys. Más ejemplos: no acarician a los animales para no llenarse de pelos, no se tumban en la hierba si no llevan una toalla para no mancharse los pantalones. Los del segundo grupo son más impulsivos y se manchan más.
En fin, ni mejor ni peor, tan solo diferente, y en cierto modo equilibrante. Creo que las relaciones más duraderas son las mixtas, porque a pesar de sacarse de quicio, también se compensan. Dos del segundo grupo juntos, suele ser demasiado. Intenso, divertido, auténtico y para siempre mientras dura, aunque dura poco. Dos del primer grupo juntos, no tengo ni idea de cómo funcionan.

¿Y vosotros? ¿Utilizáis marcapáginas o dobláis hojas?

8 comentarios:

Morel dijo...

Tercer grupo...abro el libro y más o menos recuerdo donde lo dejé..poco eficiente pero es que pierdo los puntos de libro y odio doblar las páginas...ni idea sobre las bolas de los jerséis...

milagros dijo...

Primer grupo. No solo utilizo marcapáginas, sino que protejo los libros con bolsas dentro de mi bolso. Odio que se arrugue, que se ensucie. No escribo nada en él, las anotaciones (si las hago) las escribo en un papel aparte, o bien abro un documento en word donde hago apuntes. En fin, un poco rarita creo que soy.
Me has hecho reflexionar sobre ciertas manías que tengo. Me he acordado también de la película DURMIENDO CON SU ENEMIGO, que el marido siempre ordenaba las toallas en el baño. Pues bien, yo también lo hago. A ver si voy a ser un poco psicópata y no me he enterado, jajaja.
MAMMA MIA!! Acabo de entender el argumento de mis relatos.

Sonia dijo...

jajaja... no, Milagros, no creo que seas rara, eres cuidadosa con las cosas, ya está!
Un beso.

G dijo...

Hmmmm...pues yo hago ambas cosas. Algunas veces uso marcapáginas y otros veces doblo las puntas. También subrayo. Y los lomos de las ediciones de bolsillo quedan gravemente lesionados con unas arrugas largas y horizontales después que pasan por mis manos...

También tengo la manía de escribir en la primera página la fecha y la ciudad en la que he comprado el libro. Años después, al abrirlo y leer "Bruselas, diciembre 1995" o "Caracas, febrero 1997" me viene el recuerdo exacto del momento, el lugar y hasta la persona que estaba conmigo. ¡Eso me encanta!

(lo sé, me falta un tornillo...ya me lo han dicho antes)

Anónimo dijo...

Pues yo tanto utilizo marcador, como doblo páginas, y sobre todo utilizo la parte sobrante de la portada como marcador por donde me quedo..., salvo que venga mi hijo y me tire el libro al suelo... y luego a buscar la página por la que me quedé...

Pero algo que no puedo evitar (perdonar si os da asco) es limpiarme las uñas con el borde de algunas páginas, aunque las tenga limpias.... son manias como otras cualquiera...

Sonia, te he descubierto y estoy asombradoooo, me esta encantando leer tus relatoss
Marc

Sonia dijo...

Marc, perdona pero me has hecho soltar una buena carcajada con lo de las uñas, no me lo esperaba, jaja. Muchas gracias por entrar y espero verte más por aquí.

Anónimo dijo...

Si eres la chica tan bella de la foto, y escribes asi de bien mamaaa mmiaaaa!!!
Por aquí voy a estar, estoy leyendo todo lo que estoy viendo en tu blog.
Sigue así,
Marc

Nines Rey dijo...

Yo Sonia, doblo las hojas y además me gusta, no uso zapatillas en casa, mis jersey tienen bolas, duermo con los perros y gatos de mis amigos, etc. Y sobre todo acabo de descubrir tu blog y lo voy a devorar. Me encanta

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