jueves, 9 de julio de 2009

Escribir empezando por el final



Ayer me compré el libro de Enrique Páez “Escribir: manual de técnicas narrativas”.
Qué maravilla de libro. El caso es que llegué al capítulo en el que se recomienda escribir empezando por el final, es decir, sabiendo ya de antemano cómo va a terminar la historia que se pretende contar. Es un tema que ya se había tocado en clase, básico y fundamental dentro de las técnicas narrativas, utilizado por Poe y por la gran mayoría de grandes cuentistas.
Por más que estoy segura de que es una técnica muy útil, me temo que no para mí.
Soy incapaz de saber cómo va a terminar una historia nada más empezarla. Aunque lo intentara, no podría. Porque yo cuando disfruto realmente es escribiendo sin saber qué va a pasar. Hay días en que escribo del tirón, me siento y vomito una historia, las palabras llegan casi solas y no necesito apenas pensar, suelen ser además los relatos que más me gustan. Por desgracia no siempre me pasa así, pero lo que sí que no me pasa nunca es que sepa ya el final de antemano. Me gusta que la historia se vaya escribiendo a si misma, que los personajes vayan cambiando, las situaciones también, y una cosa lleve a la otra. Muchas veces encuentro que he terminado el relato sin darme ni cuenta. Otras veces, cuando el conflicto es muy raro, o la historia tan extraña que no tiene una solución natural, y me atranco, disfruto muchísimo también pensando en qué solución darle, comentando con la gente, buscando ideas. Es como una adivinanza que me propongo a mí misma, y durante varios días, pienso y repienso, a ver cómo lo puedo terminar de una forma medianamente decente. Ese placer no lo tendría, si ya de antemano supiera qué fin darle a la historia.
Así que nada, éste es uno de los pocos consejos que no he aprovechado, ni del curso de escritura, ni del maravilloso libro de Enrique Páez, que si no tenéis os recomiendo. Supongo que cada cual debe encontrar su propia manera de escribir, y lo que sirve a unos, a otros no sirve de nada.
¿Qué opináis vosotros? ¿Cómo escribís? ¿Os sale del tirón? ¿Os lleva días? ¿Pensáis mucho antes de poneros a escribir? ¿Escribís ya sabiendo el final, o vais sobre la marcha como yo?

miércoles, 1 de julio de 2009

Hoy voy a matar al crítico


Soy una persona obstinada. De las que cuando quieren algo, nunca se rinden, hasta alcanzar el objetivo, o hasta cambiar de objetivo, una de dos. Da igual lo negro que se ponga el horizonte. Yo persevero en una cosa u otra. Desde hace poco, me he propuesto escribir algo cada día, sin que pase uno.
Y aquí estoy, escribiendo con más empeño que acierto, cuatro historias a la vez. Cuatro historias en paralelo. Me aburro de una y sigo con otra. Dos párrafos más tarde, el crítico que llevo dentro, que se ha levantado hoy de muy mala leche, lee lo escrito, y me obliga a cambiar de nuevo, casi con rabia, a ver si en otra historia estoy más fina. 5 minutos más tarde, vuelvo a cambiar. Con tanta rotación, vuelvo a la historia con la que empecé. Pero si no estaba tan mal, si es amena, no aburre, la idea es hasta original. Venga, sigue. Y sigo. Dos párrafos más tarde, vuelvo a leerlo todo. Vaya porquería. Venga, cambia de historia. ¡No! ¡De narrador! Y cambio, y borro la mitad de lo escrito antes, y sigo escribiendo basura, y borrando basura, y cortando y pegando, y recomponiendo pedazos, y buscando palabras que signifiquen algo, y desordenando para después volver a ordenar. Y cambiando de historia. Y siguiendo los dictados de este maldito tirano que es el crítico que llevo dentro.
Así que hoy, por más que me obstine, me temo que nada de lo que escriba merecerá la pena.
¿Acaso lo merece alguna vez? Me pregunta el desgraciado, sonriéndose con sarcasmo.